Mayotte, una isla situada entre Mozambique y Madagascar en la que nos espera una historia de celos, arribismos e incluso un hurto que tendrá grandes repercusiones. Vámonos juntos al corazón de África para descubrir qué nos ha preparado Max Bellocchio. Vamos a ponernos en antecedentes. Tres fotógrafos artísticos que venden su alma al mundo de la publicidad, Sergio, Marco y Bruno, viajan a Mayotte para realizar sendos reportajes fotográficos.
Primera parte de la película African Temptation en Youtube (VOSE)
Segunda parte de la película African Temptation en Youtube (VOSE)
El que consiga las mejores instantáneas se llevará el contrato de Cross World Airlines, una aerolínea que quiere promocionar el turismo de esta isla tropical. Sin embargo, como pronto comprobaremos, un sinfín de historias se entrecruzan durante las dos horas de puro cine.
Logo de Cross World Airlines
Al comienzo de este largometraje y tras un breve paso por las maravillas naturales de esta isla francesa, aparecen los tres fotógrafos esperando a la guía turística que les va a llevar al hotel.
Empezamos tarde...
Bruno comenta que, al parecer, llegan tarde a recogerlos y que aguarda que no sea una madura pasada de kilos. Sergio le responde que, a través del teléfono, parecía ser una chica joven y con una voz bastante sensual. Marco, que nos recuerda a Jesús Quintana de El gran Lebowski, espera con actitud ausente sentado sobre la maleta de Sergio. Viajan en estilo "alpino", con lo mínimo posible, tan solo varias camisetas veraniegas y una mochila para la cámara, objetivos y productos para limpiar la lente; Sergio sí parece llevar varios modelitos porque es el único que ha facturado una maleta.
Pronto llega un Suzuki Santana Samurai descapotable de los años 90, también conocido como Jimny. Lo conduce Sandra, una rubia del este de Europa que se mudó a Mayotte hace varios años para disfrutar de la vida en el paraíso.
Sí, yo soy
El ausente Marco se ha sentado delante... Es más listo de lo que parece
A partir de ahí, Oreste nos deleita con algo de música cumbia, para acompasar el corto trayecto en el Jimny por las carreteras de Mayotte, hasta Ironi Bé.
Al llegar, Sergio quiere dar un paseo, pero Marco y Bruno están muy agotados por el vuelo intercontinental y deciden ir a su bungalow a descansar. Sergio les pide que les guarden la maleta, lo cual es una situación un poco forzada. Lo lógico sería que Sergio fuese hasta la habitación a dejar sus pertenencias, pero el director escenifica este hecho porque guardará un marcado antagonismo con lo que acontece a lo largo del filme. Mientras tanto, Bruno no se despega de su mochila ni un segundo.
Tranquilo, que no pesa más de 30 kilos.
Y, como ya ocurriere en Tequila Bum Bum, de nuevo la serendipia hace acto de presencia en el momento menos pensado. Sergio va paseando tranquilamente por la jungla y se encuentra a una ex alumna suya, que no veía desde que ejercía como profesor de secundaria. Menuda casualidad de narices. Daniela ha venido a visitar a su hermana, que trabaja en esta isla, y se topa con Sergio en una colonia francesa del océano índico.
¡No me lo puedo creer...tía!
Sergio, jocoso, le cuenta que está en excedencia de la docencia, que se volvió un profesional de su hobby: la fotografía, y que ahora trabaja en una agencia de publicidad internacional. Ella se ofrece para mostrarle los lugares más idóneos para tomar fotografías creativas pero, a cambio, le pide que apaguen la tensión sexual mutua que ya surgió en el instituto.
Eras mi profe favorito...
En la siguiente escena cambiamos de actores y Sandra recobra el protagonismo con una clase de vuelo en un ultraligero de Les passagers du vent de Mayotte. Impresionante tourné a este exótico paraíso, con una excelente composición rítmica de Fiengo con tintes de misterio y suspense, magnífico el compositor una vez más.
Sí, yo estoy
La piloto Ferro de "Aliens, el regreso"
Después de su práctica aérea, Sandra ve a su novio en la playa, que viste una camiseta hawaiana que merece una sanción administrativa. Sandra trae buenas noticias porque, como su formación va tan bien, en un mes ya podrá volar en solitario. Todo parece ir sobre ruedas, hasta que Sandra le advierte que no quiere ver a aquellas lumis rondándole ni un minuto más.
Reencuentro de novietes
Aquí huele a... lumi
Mientras tanto, Sergio, profesor en excedencia, y Daniela, ex alumna viajera, consuman lo que una vez fue un amor platónico, y les acompaña Marco. Esto demuestra que Sergio y Marco están bastante unidos, lo que establece un distanciamiento claro con Bruno.
El beso prohibido
Esa misma noche, Sergio le cuenta a Bruno lo que ha ocurrido, y también le confiesa que está ya cansado porque ve que la ex alumna quiere más temario, pero que él ya ha conseguido saciar su curiosidad al haber zanjado de un plumazo aquel asunto que se quedó pendiente en el colegio.
Objetivos contrapuestos
El hotel en el que se alojan es Les Bangas, como se puede comprobar en la siguiente fotografía, que coincide incluso en mobiliario y cortinas todavía a día de hoy.
Aquí se sentaban Bruno y Sergio a hablar cada noche. Foto de Blue Pillow
Web del hotel Les Bangas, en la actualidad
Ya me la he hecho... ¿Sabes lo que quiero decir? ¿No?
Dicho esto, a Bruno le ofrece que Daniela le eche una mano a la hora de encontrar localizaciones, y le adelanta que quizás también puede que surja algo con la muchacha que ahora se ha convertido en toda una mujer. Sergio realmente solo busca un capote, para quitársela de encima. Bruno desconfía desde el primer instante y además, sale a colación el asunto de la misteriosa mochila de la que no se aparta desde que dio comienzo el periplo. Bruno, en cambio, si le confía a Sergio que en ella guarda los back up de sus mejores fotos y comete así un error garrafal.
No confío en nadie
Ya llega Sandra en su Suzuki
Por fin, tras tanto flirteo y culebrón, los fotógrafos se ponen manos a la obra para captar las mejores instantáneas de Mayotte. Ganar el concurso supone una gran suma de dinero y, si seguían en este plan, iban a irse de la isla sin una mísera fotografía para revelar. Sergio, que le ha echado el ojo a Sandra, se va con ella para tomar buenas imágenes y comprobar si puede sacarle algo más de jugo al viaje. Ella, al principio, lejos de sospechar las intenciones espurias del artista, le lleva a la mejor bahía y a ver los baobabs, árbol característico del archipiélago. En un primer intento de acercamiento, Sandra deja a las claras que está prestando un servicio estrictamente profesional, como guía turística, y que Sergio debe contener sus instintos.
¿Te he contado que hago retratos íntimos?
No me toques, eh (No em toquis, eh)
Marco, por su parte, parece ser más profesional, tomando fotografías de pescadores y de la zona costera. Se palpa en esta escena como Marco está en simbiosis con la Canon Eos 350D, sintiendo cada pixel y respirando con la réflex al unísono, como los fotógrafos de época.
Marco Cartier-Bresson
Oriundos (esta en concreto serviría para portada de la revista Life)
El avispado Bruno parece que ha caído en la tentación de la colegiala y ha aceptado ir con ella en busca de los mejores rincones de la isla, como el Monte Choungui, el símbolo de Mayotte. Sergio ha conseguido así deshacerse de la pesada de turno, porque como está más salida que el palo de una escoba está disponible para todo aquel que se acerca demasiado. Pronto, Daniela le pide algo de sexo como recompensa por la guiada turística.
Mira, con diafragma abierto y velocidad de obturador rápida
Daniela se enamora de cualquiera...
Por la noche en el hotel, Sandra se mete en la cueva del lobo y los coyotes, para repasar las fotografías del día. Sentada en el interior del bungalow, al lado de Sergio, se ve obligada a levantar un muro para frenar los impulsos sexuales del artista, que le husmea el cabello como si fuera un perro sabueso y que no parece tener mucho auto control.
Yo soy muy caliente...
"Tengo noviete, joder"
En el día sucesivo, la futura piloto aprende que en los hidroaviones hay que llevar siempre puesto un chaleco salvavidas. Sorprende que todavía esté formándose en cuestiones tan elementales si se supone que en unas semanas ya iba a poder pilotar en solitario. Y, en ese momento, suena su teléfono móvil: su querido novio le está llamando.
Su foto de portada de Facebook tiene un hangar con la misma forma.
Póntelo para que te tape el escote y no nos estrellemos nada más despegar, anda
Mi novia no es celosa, tranquilas
Llamada a traición
Las pelandruscas con las que su novio le pone los cuernos, llaman a Sandra y dejan el teléfono descolgado durante las artes amatorias... El novio de Sandra no se da cuenta de que el teléfono está llamando y entonces, los celos y las sospechas se vuelven pura lava volcánica. Sandra reacciona ofreciéndole a Sergio torear en su plaza.
¿Es esto una prueba de novios de Anda ya o qué demonios?
"Estoy a 30 minutos de allí, llegaré dentro de 10"
Mismo estilo de balcón, misma silla de tejido verde, aunque quizás otro bungalow. Foto de Trip advisor
Dolida como Moneypenny
Mientras Sergio toma tranquilamente su café en el hotel, Bruno sigue a la caza de fotografías, recorriendo la isla en coche y en barco, y allí, una nueva y exótica protagonista de ojos rasgados entra en escena.
Si hablas inglés, tu nombre me importa poco
Esa misma tarde, Sandra consuma su venganza en compañía de una amiga. Sergio está alucinado pero accede sin dudar demasiado. Es muy evidente que se le ve tranquilo con el asunto de las fotos, porque se dedica más a otros menesteres.
Sandra, no te lo tomes a mal pero... ¿esta es amiga o amigo?
Lémures con ojos más abiertos que un objetivo de una Canon
Bruno ha encontrado un nuevo filón y confía en que la belleza oriental de la muchacha, y unas cuantas bananas le servirán para ganar el concurso. En realidad, Bruno busca algo más con la jovenzuela, porque es el único que a estas alturas de viaje todavía no ha pillado, aunque parezca increíble.
En el bando contrario, Marco no anda preocupado por las mujeres sino por las fotografías y le pregunta a Sergio cómo van a ganar el concurso si están todo el día en el hotel rascándose el ombligo, y Sergio le remarca que él va a ser el ganador, como acordaron, aunque se repartirán el dinero entre los dos a partes iguales.
El guionista juega ahora un poco con el espectador porque, tras esa conversación acerca de la estrategia a seguir que Sergio todavía mantiene en secreto, Daniela entra en escena, llamando a Bruno, y así todos pensamos que ella es una pieza clave en el plan de Sergio para robar la mochila con las fotografías artísticas, pero, sin embargo, habrá más sorpresas.
¡Qué volamos en cinco horas Sergio, y solo he tomado tres selfies!
Marco sigue muy ansioso por el trabajo sin hacer, y Sergio le pide que confíe en él, ya que van a conseguir las mejores fotos aunque no las hagan ellos. Y añade que "alguien" se está encargado de las instantáneas, así que no hay nada de que preocuparse. Y en el siguiente corte entra la oriental Priya, que vuelve a recobrar el protagonismo que nunca debió perder durante todo el filme. Oreste escoge durante esta escena una pieza de guitarra flamenca, que acentúa el suspense del momento.
Estrella invitada...
La oriental está nerviosa y decide cortar el besuqueo ardiente para hacer la tarea antes que el placer, como una buena profesional. "¿Me podrías encontrar una concha grande para mi madre?" y Bruno, ahora confiante, cae en la trampa sin rechistar.
Caza almejas
Pirata de ojos rasgados
Era ella, siempre lo fue... desde que escogió aquel lugar en el que sentarse con aire despistado en la barca, justo enfrente de la víctima de toda esta historia de trepas, pirateo y codicia. Ahora, un CD vacío ocupa el lugar privilegiado de la mochila en la que Bruno cree haber depositado todo su talento.
¡Ostrás!
Esta almeja pesa más que tú, Priva
Es imposible no sentir cierta empatía con el denodado fotógrafo llegados a este punto. El falso amor de la oriental le ha hechizado, ha bajado la guardia y todo su trabajo ha sido hurtado sin contemplaciones, y ya podemos aventurarnos a sospechar su destino final...
El abrazamochilas
Sandra está resentida con el género masculino y les toca marcharse en un Fiat Panda de segunda generación. Mientras cargan el equipaje, Bruno sigue abrazando su mochila que ya solo contiene un CD virgen. Ha trabajado muy duro en Mayotte y solo ahora, al final, es cuando ha caído en la tentación, echando por tierra las horas dedicadas a la búsqueda de la esencia del lugar... desperdiciado talento, contrato perdido...
Sergio, el turbio ex profesor, regresa al hotel en donde Priva le espera. No tiene miramientos y la oriental se conforma con un "Bin Laden": 500 euros que se gastará en la próxima revisión de su Fiat Punto blanco de segunda generación sobre el que está apoyada.
Fiat Panda de alquiler para regresar al aeropuerto
Max nos deja sin saber el desenlace definitivo de esta historia, pero podemos especular con varias posibilidades, como que en el aeropuerto Bruno se va a percatar de que el CD no es el mismo y, una de dos, o va a sufrir un desvanecimiento, o va a soltarle un puñetazo tras otro a Sergio hasta que le cuente toda la verdad; por otro lado, lo más factible es que Sergio acabe ganando la contienda y consiguiendo el contrato de Cross World Airlines, y en ese caso es más que previsible que también acabe estafando a Marco y negándole el 50% del facturación que habían pactado...
En cualquier caso, estamos ante un final abierto porque el director lo quiso así, como en 2001: una odisea en el espacio, y hay que respetar el trabajo del cineasta.
FIN
VALORACIÓN: 3/10
Ficha:
Private Tropical 28 "African Temptation"
Título en castellano: “Tentaciones de África”
Año: 2006
Género cinematográfico del argumento: aventuras
Destino paradisíaco: Mayotte
Actores estelares: Diana Bold, Katy Paro, Justine Langley, Simone Steal, Peter Venice, George Bull, Oliver Sangus, Kathy Undersun, Sonia Charter
Dónde la puedo encontrar: Private o en una sencilla búsqueda en Google
The first film of the Private Tropical saga on Reunion Island starts aboard a yacht, not far from the coast. Captain Malcomini, his brother Francesco and another sailor take care of a rich Swedish blonde. Just arrived from Stockholm, she has rented a ship trip for herself and sunbathes, relaxed.
Max Bellochio decides to start this new edition of Private Tropical already in paradise, leaving the opening in Europe for another time. The camera flows around the island of Martinique, specifically the Ilet Thierry , and soon focuses on a pontoon that leads to an old hotel.
Naples. Located at the viewpoint of the Belvedere di Sant Antonio a Posillipo , the camera takes a dive down from Castel de Sant´Elmo to Piazza Sannazaro. By the hues of the sky we deduce that the sun has already hidden behind the Mediterranean.
It's midnight. Eve of a wedding in style. The engaged couple strolls through a manicured French garden in Barre Trigano Castle, accompanied by a third woman. - "It is my parents' house" says the future wife. This luxurious mansion has little of a house and a lot of a palace. Everything is going great, even the relationship with the sister-in-law seems to be quite cordial and the atmosphere is calm.
A palatial room introduces us to this new movie of the tropical saga. A work meeting takes place, in which the manager of IEM Immobiliare, Lenka Saunder (the wellknown Jennifer Dior from the nineties), explains the details of the next business trip that her subordinates Susan and Jennifer are going to take. The destination: the paradisiacal island of Saint Loupen. The objective: to convince Bruno Le Fleur to sell his land to the company to build the IMR tourist complex there.
A very brief panoramic view of a subtly colonial enclave places us directly in the paradisiacal destination. In a matter of seconds, we will be immersed in a matrimonial argument full of long faces and rudeness. There are many open wounds in the couple we see on screen, and their stormy relationship will be the common thread throughout the film.
On the shore of the sea, on the fine white sands of the Caribbean, lies a gangster dressed in a spotless Trilby hat and electric blue sunglasses typical of a villain from the Austin Powers saga. The capo enjoys the tropical parnassus of the French Antilles, the Grande Terre island of Guadeloupe, surrounded by female deities, toasting with Moët and savoring a Cuban cigar.
A melodious tropical tune greets us in the opening credits of Max Bellocchio's Caribbean Dream. The title of this film is a clear nod to the American dream, but with palm trees and daiquiris in the equation. The composer, as this filmmaker is accustomed, is Oreste Fiengo and endless confused images are shown to us in an agitated way. We are facing a new Caribbean tragicomedy loaded with love affairs, scams and ship fuel.
The opening credits, in black and white and with a soundtrack that invites pessimism, announce that we are going to witness a tragic piece with a bad ending. What starts badly ends badly, as the popular saying goes. The close-up takes us to the very Caribbean, to a beach in the north of the Dominican Republic, where a lonely young man named Steve meditates on his current situation.
The film starts with a front shot of a Rodius-style van, approaching to the camera. What will it carry inside? Well, a film crew that has chosen a heavenly Caribbean destination to shoot a spot to promote an energy drink. Marketing works like this, associating sensations and experiences with a specific product, to win over potential buyers and force them to buy when they go to the supermarket.
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